Masaje Perineal

Los cuidados durante el embarazo contribuyen a mejorar el parto y el postparto. Dentro de estos cuidados, el masaje perineal es un recurso sencillo y accesible que puede ser un factor protector contra el trauma perineal, especialmente episiotomías, además de mejorar el dolor perineal en el postparto.

A continuación detallaremos información sobre sus beneficios y la forma de realizarlo.

¿CÓMO REALIZARLO?

  • El masaje perineal puede ser externo e interno, se aconseja la realización de ambos siempre que sea posible.
  • Se recomienda iniciar la práctica en la semana 30-32, haciéndolo como mínimo 2 veces por semana (puede hacerse a diario), durante 5-10 minutos.
  • Puede ser realizado por la mujer embarazada, por su pareja o por un fisioterapeuta especializado.
  • Siempre se realizará sobre el triángulo posterior: 

Si imaginamos un reloj sobre el periné, el masaje se realizará en el segmento entre las 3h y las 9h. De esta forma, se evita presionar la uretra (evita infecciones) y presionar la musculatura contra los huesos del pubis (evitar dolor).

Preparación para el masaje:

  • Lavado de manos con agua y jabón, uñas cortas.
  • Buscar un momento y lugar cómodos, respetando los ritmos de la mujer y utilizando la respiración
  • Lubricar los dedos con un LUBRICANTE DE BASE ACUOSA, sobre todo para el masaje interno (si se realiza).
  • Si hay tensión o molestias, se puede empezar con un baño caliente o utilizar paños calientes para relajar la zona.
  • Se puede utilizar un espejo, observar como “ se da paso al bebe”.
  • Si es necesario, vaciar la vejiga antes de la realización del masaje.

¿CUÁLES SON SUS BENEFICIOS?

  • Aumenta la elasticidad y la vascularización de la zona, facilitando la relajación.
  • Favorece el autoconocimiento de la zona y de las sensaciones, ayudando a saber cómo gestionar el dolor y la presión con respiraciones, dando tiempo a la musculatura a adaptarse, etc.
  • Permite la implicación de la pareja, si la hubiera.

¿CUÁNDO NO HACERLO?

  • Si hay varices vulvares.
  • Si hay infección vulvar, vaginal o de orina.
  • Si hay dolor no controlable.

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